Los amortiguadores son el componente más importante del sistema de suspensión de los coches, pero también son los que están más expuestos al desgaste. De hecho, un estudio realizado por la compañía Tenneco en casi 39.000 vehículos alemanes encontró que la mitad de los coches revisados circulaban con los amortiguadores desgastados. Según este estudio, el 22,2% de los coches con 25.000 kilómetros recorridos y casi el 60% de los vehículos con más de 200.000 kilómetros tenían los amortiguadores en mal estado.

¿Por qué es tan importante mantener los amortiguadores en buen estado?

Básicamente, los amortiguadores tienen la función de proporcionar confort durante la marcha, pero también evitan la transmisión de vibraciones ya que absorben la energía cinética propia del movimiento y la que se origina debido a los golpes. Además, facilitan la adherencia de los neumáticos a la carretera y contribuyen a estabilizar el coche después de un fuerte impacto.

Por tanto, cuando los amortiguadores se desgastan, el coche suele tener problemas de estabilidad a elevada velocidad o al girar en las curvas muy cerradas. También es posible que la distancia de frenado aumente, que exista un mayor riesgo de aquaplaning y que disminuya la eficacia del ABS. Para evitar estos riesgos, es fundamental mantener los amortiguadores en buen estado.

Las señales que indican que necesitas cambiar los amortiguadores del coche

Los amortiguadores comienzan a perder su eficacia después de los 30.000 kilómetros. Sin embargo, es conveniente revisarlos mucho antes, aproximadamente a los 20.000 kilómetros ya que el mal estado de las carreteras y una conducción descuidada pueden desgastarlos con mayor rapidez. Además, aunque parezca que aún pueden resistir un poco más, lo ideal es cambiar los amortiguadores a los 60.000 u 80.000 kilómetros.

Por supuesto, existen algunas señales que desvelan que ha llegado el momento de cambiar los amortiguadores delanteros y traseros, como el hecho de que los neumáticos comiencen a desgastarse de manera irregular o que el coche pierda ligeramente la estabilidad en las curvas. También debes sustituirlos si percibes vibraciones en los neumáticos al acelerar o si el vehículo se inclina sobre la parte frontal cuando frenas.

¿Cuáles son los amortiguadores ideales para tu coche?

A la hora de cambiar los amortiguadores no solo debes tener en cuenta el modelo del vehículo sino también el uso que le das al mismo. Algunos amortiguadores están diseñados para soportar grandes cargas, otros mejoran el confort en la conducción deportiva y otros minimizan los efectos del pavimento en el coche. De hecho, los amortiguadores hidráulicos son perfectos para los coches de gama media y alta mientras que los amortiguadores reforzados y los amortiguadores con resorte reforzados están especialmente diseñados para vehículos destinados a cargar grandes pesos.

También se pueden encontrar amortiguadores de gas que optimizan el funcionamiento de la suspensión y amortiguadores reológicos que se adaptan a las condiciones del asfalto y reaccionan diez veces más rápido que los convencionales. Además, existen amortiguadores con bolsa de aire que se encargan de mantener la altura del vehículo y soportar sobrecarga, así como amortiguadores de rigidez regulable diseñados para los todoterrenos y los coches deportivos. En cualquier caso, lo ideal es que elijas tanto unos amortiguadores delanteros como unos amortiguadores traseros que garanticen la estabilidad y el confort cuando conduces.

Una recomendación final

Por último, recuerda que cuando llegue el momento de cambiar los amortiguadores es conveniente que sustituyas los cuatro o al menos los del mismo eje, de esta manera la estabilidad del vehículo no se verá afectada. Para garantizar un funcionamiento óptimo de la suspensión al cambiar los amortiguadores delanteros y traseros también se recomienda sustituir los diferentes puntos de sujeción que suelen estar compuestos por soportes de metal y goma, ya que estos se desgastan fácilmente.

Además, se recomienda cambiar el pequeño rodamiento que permite el giro de los amortiguadores delanteros cuando se mueve la dirección, así como el guardapolvos que cubre el eje, para evitar que entre el agua y la suciedad. Aprovecha ese momento para que comprueben en el taller la geometría de las suspensiones, sus ángulos de caída y el paralelo de las ruedas, así el coche ganará en estabilidad.

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