El aceite juega un papel esencial en el desempeño de tu coche: mantiene las piezas móviles lubricadas, previene su desgaste y alarga la vida del motor. Para que cumpla adecuadamente con su función, es preciso renovar el aceite de forma periódica. Se recomienda sustituir el filtro de aceite en cada cambio del lubricante.

En este artículo encontrarás información precisa sobre las características de los aceites de motor y cómo elegir la mejor opción para tu coche.

Tipos de aceite de motor

Existen varios tipos de aceite para motor, con diversos grados y composiciones químicas. Una de las clasificaciones principales divide los aceites en multigrados y monogrados, indicados con las siglas SAE (Society of Automotive Engineers) en el envase. Los aceites multigrado se diferencian de los monogrado por su composición química, la cual reacciona al calor y aumenta la viscosidad de la sustancia a medida que asciende la temperatura del motor.

El aceite multigrado ofrece dos grados de viscosidad, uno para el arranque en frío y otro para cuando el motor está en pleno funcionamiento. Si tomamos por ejemplo el aceite 10w40, la viscosidad a temperatura ambiente es de 10 y de 40 cuando el motor está caliente. La ‘w’ indica el valor de la viscosidad a altas temperaturas.

Los expertos recomiendan el uso de aceites multigrado porque, al tener una viscosidad muy baja a temperatura ambiente, el lubricante fluye rápidamente por los conductos y llega antes a las piezas móviles en el momento de arranque del motor. Por otro lado, un indicador relevante en los multigrado refiere al tipo de motor: en el envase la letra S señala que el aceite sirve a motores de gasolina y la C a los diésel.

Cómo elegir el aceite para tu motor

Podrás escoger entre los diversos aceites que recomiende el manual de usuario de tu vehículo. Observarás que todas las opciones disponibles corresponden a la misma normativa, la SAE. Variar entre las distintas opciones sugeridas permite adaptar el tipo de aceite a la condición del motor, según su edad y desempeño.

Si tu vehículo es nuevo o tiene pocos años de uso, lo ideal es utilizar el lubricante con menor viscosidad entre los permitidos. Por ejemplo, supongamos que se trata del aceite 5w30, cuya baja viscosidad optimiza el funcionamiento de un motor joven. Superados los 100.000 kilómetros de conducción, se recomienda incrementar en un grado la viscosidad en caliente, en este caso correspondería emplear el aceite 5w40 en el siguiente cambio.

Recurrir a una mayor viscosidad en caliente cuando el motor ya tiene cierto uso es una forma de acompañar el desgaste del motor y retrasarlo. Lo que ocurre es que las piezas móviles comienzan a perder milímetros de grosor debido al roce. De esta forma aparecen cavidades en las que el aceite queda retenido si es demasiado fluido. Aumentar la viscosidad del aceite contribuirá, por tanto, a disminuir el roce entre las piezas desgastadas y ofrecerá un rendimiento más eficiente.

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